Venciendo los Afanes: El Arte de Detenerse
El no saber detenerse de los afanes de la vida es un mal que Cristo ya advirtió. Lo que mata y daña al hombre es el afán por todo, el materialismo, el deseo de alcanzar metas, las excesivas ocupaciones, las cargas que matan, la incapacidad de comprender que somos seres limitados y no eternos.
Estas cosas hacen que cada día mueran más personas sin entender el propósito de la vida. Ejercer disciplinas espirituales y físicas ante el boom de la modernidad parece una locura, y la falta de ellas está enloqueciendo al ser humano, llevándolo a la desesperación y, por último, a la condenación.
Elegir detenerse y descansar no está en el menú diario.
Elegir el sueño implica decidir ser disciplinado con la forma en que paso mis horas nocturnas: apartar las pantallas, apagar el televisor, cerrar la computadora portátil y silenciar el teléfono. Significa honrar mi humanidad y reconocer mis límites. Significa considerar que, al detenerme para descansar y recargar energías, estoy eligiendo darle a Dios lo mejor de mí para el día siguiente.
La razón principal por la que a tantas personas les cuesta dormir ocho horas al día es porque eligen no hacerlo. En nuestro mundo impulsado por la productividad, convertimos la eficiencia en ídolos y nos inclinamos ante el falso dios de «hacer más».
1. Mantén el Ritmo
Ya hemos hablado de que Dios dio el ejemplo en cuanto al descanso, y le enseñó a Israel que el Shabat no era para dormir sino para meditar en Dios, alejarse de las ocupaciones y quehaceres para reflexionar.
a. Marta, la hermana de María Amigas de Jesús a quienes visitaba constantemente, Marta es la evidencia de quien no sabe oír, aprender, ni meditar.
"Respondiendo Jesús, le dijo: Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas" (Lucas 10:41)
La palabra "Afanada" (del griego merimna) significa cuidado, preocupación, ansiedad, y el verbo merimnan quiere decir cuidar de, estar ansioso por. Es muy importante entender el significado de estas palabras, porque de eso depende toda la actitud cristiana ante la vida.
Anécdota: Una consejera le dice a un hombre que es muy importante, con muchas ocupaciones, pero que está agotado emocionalmente: "TIENES QUE VIVIR AL 85 POR CIENTO", muy contrario a la filosofía moderna de "tienes que dar el 100%". Es preocupante ver a muchos creyentes agotados y eligiendo alejarse de Dios bajo la excusa de que "la iglesia los tiene cargados", cuando en realidad es su falta de margen.
En el deporte no gana el que sale primero y agota toda su energía, sino aquellos que aprenden a marcar el ritmo. Aprender a llevar las cargas no significa ser irresponsable (Colosenses 3:23-25), sino ser constante.
Piensa en tu energía emocional, relacional y física. ¿Estás viviendo al cien por ciento de tu capacidad o tienes una reserva? ¿Hay margen en tu vida y en tu agenda o estás constantemente al límite? ¿Vas lejos o simplemente vas rápido?
Perseguimos metas, sueños y destinos que nunca terminan, por lo que nos perdemos en el camino.
2. Jesús Soportó la Presión
Nuevamente aparece en la escena nuestra amiga afanada: Lázaro, el amigo del Señor, enfermó de gravedad y murió (Juan 11:5-6).
¿Qué hizo el Señor? Se quedó dos días más donde estaba.
Probó la fe de ellas, pues el Señor sabía el desenlace. Pero lo de resaltar aquí fue que el Señor no vivió bajo PRESIÓN. Lograr esta disciplina en la vida es encontrar el secreto del ministerio. Jesús no vivió bajo la presión de las personas que lo rodeaban ni bajo sus urgencias emocionales.
Tenemos que aprender a marcar nuestro ritmo como lo hizo Jesús a fin de prepararnos para el éxito. La vida cristiana no solo tiene que ver con ir rápido, sino con llegar lejos. Se trata de correr la carrera con perseverancia (Hebreos 12:1).
Dios marcó el ritmo de Israel en el desierto (Éxodo 40:36-38): la nube se movía y el pueblo andaba; si no se movía, se quedaban. Esa era la cadencia divina.
3. Disminuye el Ritmo del Afán
¿Cómo se ve el ritmo del descanso en tu vida hoy? Una cosa es reconocer el concepto del Sabbat como una idea bíblica, pero es algo muy distinto vivirlo y construir una vida con margen real.
- Reserva un día a la semana: No tiene que ser el domingo, pero aparta tiempo para disminuir el ritmo e invertir en el cuidado del alma (tiempo con Dios, tiempo contigo mismo y tiempo con los demás).
- Haz pausas diarias: Incorpora momentos en tu rutina para hacer una pausa, respirar, pensar, orar y conectarte con Dios.
Incluso unos pocos minutos al día pueden ser de gran ayuda para tu salud mental y física.
"Yo mismo iré contigo y te daré descanso —respondió el Señor." (Éxodo 33:14)
